En una pequeña plaza ubicada a metros de 221B Baker Street, la mítica dirección de la residencia del detective Sherlock Holmes, se encuentra una tienda intrigante. En su vitrina se despliegan una serie de curisosos artefactos de alta tecnología que no se verían mal en un set de filmación.

En la tienda Spymaster encuentras todo lo que un agente encubierto podría querer, desde anteojos de visión nocturna o un bolígrafo que puede escanear documentos, hasta una caja de pañuelos de papel que esconde una cámara de video.

Es la clase de negocio que podría haber hecho las vidas de Sherlock Holmes y el Doctor Watson mucho más fáciles, si no hubiesen estado tan fascinados con la idea de confiar sólo en el ingenio, corriendo por las calles adoquinadas de Londres.

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